Archivos

Alta tensión en el pleno que aprueba un contrato de la limpieza por 13,3 millones

28/02/2017

Jordi Corachán

El cisma entre gobierno y oposición es una evidencia. Anoche, se volvieron a registrar momentos de muy alta tensión en el pleno. No hizo falta llegar a las mociones para que aflorasen las diferencias. Ya en el punto dos, que trataba de la licitación del contrato de la limpieza de las dependencias municipales y los colegios públicos por 13.360.920 euros, llegaron la crispación y los golpes bajos.

David Zambrana, del PP, en el pleno de anoche.

«El Ayuntamiento tiene connivencias con Limasa», dijo Patricia Lafuente, de Som Gramenet, en referencia al gerente de esa empresa implicada en el caso Pretoria, que comenzará a juzgarse el día 13.

La afirmación enojó a la alcaldesa Núria Parlon, quien en un tono alto, replicó: «Si ratifica esta afirmación lo pondremos en acta y usted tendrá que asumir las consecuencias, porque usted no puede cuestionar la honestidad de los 14 concejales de nuestro grupo».

La frase sonó a amenaza en la bancada de SOM, de dónde salieron palabras gruesas. Pero Patricia Lafuente matizó sus palabras. Puntualizó que se refería al gerente que le dio sobres al ex alcalde Bartomeu Muñoz.

La alcaldesa rompió amarras con el alcalde del pelotazo urbanístico y la degradación moral. Dijo que eso ocurrió en otra época y que ninguno de los concejales actuales tenía responsabilidad: «Ya está bien de lanzar sospechas sobre nuestra honestidad».

Fue el momento más agrio de la noche, pero hubo otros, muchos otros. Momentos antes Esteve Serrano había calificado de libelo el último boletín de SOM Gramenet, que lanzaba una serie de confabulaciones sobre el equipo del PSC.

Desde la bancada de SOM se replicó con el ejemplo del Ajuntament Informa. «El full si que es un panfleto del PSC», exclamó Oriol Corral.

Esteve Serrano debate con el grupo de SOM.

Y se entró en un debate sobre periodismo y códigos deontológicos, como si esas publicaciones tuvieran algo que ver con el periodismo y no fueran mera propaganda política.

Todo eso era ruido. Las discrepancias de fondo eran otras: una ideológica (municipalización sí o no) y otra personal: de falta de comunicación, diálogo y respeto, y de un feeling que se ha evaporado en los últimos meses; años, quizá. Así las cosas, sólo quedaba espacio para el reproche y las malas artes.

Clima tenso para llegar a algún acuerdo, hasta el punto de que el concejal David Zambrana, del PP, se convirtió en mero espectador: «No vamos a entrar en un debate tan bestia».

Aitor Blanc, con una camiseta que reclamaba la municipalización, fue desgranando una a una las razones para rechazar el contrato. Esgrimió un informe del Col·lectiu Ronda para subrayar que la municipalización podría suponer un ahorro de entre 400.000 y 800.000 euros anuales y una mejora del servicio y de las condiciones de los trabajadores de la limpieza, al pasar a depender del Ayuntamiento.

La portavoz de ICV-EUiA, Alexandra Sevilla, apoyó ese punto de vista. Desveló que cuando formaba parte del Gobierno, en el anterior mandato, fue el PSC el que abogaba por la municipalización de servicios. Y Dimas Gragera, de Ciutadans, hablaba con mala baba de algunas miserias del Fondo y de las quejas de los usuarios por el mal servicio, mientras la concejala del ramo, Remedios Aragón, se retorcía en su asiento. Hasta Daniel Salgado, que no habla nunca, habló para decir a los de C’s que no se les veía por las calles del Fondo.

Serrano no quería ni oír hablar de aumentar la plantilla municipal, que hoy es de 665 empleados. Dijo que la municipalización no podía convertirse en una bandera política y que, en su opinión, había que estudiar «caso por caso». Y en la licitación de Limasa debía prevalecer «la eficiencia social y el interés general». Calificó el informe de SOM de «cuento de la lechera», porque los dos dictámenes hechos por el Ayuntamiento desmentían esas cifras.

Blanc replicó: «Qué la prudencia no nos haga traidores». Y acusó a los socialistas de haber roto con el proceso de diálogo al cambiar de actitud. Alexandra Sevilla acababa de expresarse en los mismos términos.

Y David Zambrana se activó. Tomó la palabra para recriminar a Alexandra Sevilla que en Montcada y otros municipios con mayoría de ICV-EUiA, se habían contratado los servicios de limpieza.

Núria Parlon cerró el debate de la licitación de Limasa, que se aprobó con los votos del PSC, la abstención de PP y C’s y los votos en contra de SOM e ICV-EUiA. La alcaldesa descartó las municipalizaciones como modelo de gestión: «No queremos una administración funcionarizada, porque podemos trabajar con empresas que presten un buen servicio y respeten los derechos laborales y sociales». Y concluyó: «No nos dejaremos llevar por ninguna moda».

Luego vino el rifirrafe entre la alcaldesa y la representante de SOM, pero eso ya está contado.