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Crónica de la Festa Major de Santa Coloma – Episodio 2: El supertobogán

07/09/2016
festa major 2016

Fotos: Sergio Mas Navarro.

Carlos Ladera
Batman de Gramenet

batman gramenet_opt¿Sabes ese sueño típico que es como que te estás cayendo al vacío, y de repente te despiertas? Pues el sábado me desperté así, sólo que no era un sueño. Los cabrones de mis amigos me subieron a las once de la mañana a un tobogán de agua, a la Bastida, me dejaron en gallumbos y me tiraron pa’ abajo. Yo descendía con los ojos cerrados cual dibujo animado, con un vaso de cerveza en la mano, por aquel tobogán que bien podría haber sido de la marca ACME, pero no, era de Moritz. Me despertó unos metros antes de llegar al final la madre de un niño, Antonio Manuel, creo que escuché, al que amenazaba:

—¡Antonio Manuel!, mecagoenlamadrequeteparió… ¡como te ahogues, te mato!, ¡sal del agua ahora mismo!

Menos mal que al final había como una pared y estaba como acolchado porque si no me tenéis que ir a buscar a San Adrián. En fin. Me pongo una camiseta de publicidad, me peino to’ pa’ atrás y me calzo unas chanclas que había por allí, yo solo, ¿saben?, a lo yonki total. Y esto que voy bajando por la calle de Irlanda, ¡y un dolor de cabeza…! Yo culpando al alcohol de la noche anterior, claro. Y a medida que me acercaba a la plaza Catalunya, sentía más fuerte como unos tambores aquí, ¿saben? —no, ¿qué van a saber?, si esto es un texto…— Aquí, aquí, en la cabeza. Y pom, pom, y pom, pom… y digo yo: “¿y esto qué será?” ¡Coño, que no era resaca!, ¡que eran los de la batucada! ¡Mira!, con el flou’ que llevaba del tobogán, el vasito de cerveza, mis chanclas, mi camisetita de publicidad…, me coloqué allí detrás: Tum, tum, ta… tum, tum, tutá… ¡que se me hicieron las doce del mediodía! Estupendo. Ni sueño ni nada, ya. Os amo, Retumbatú.

Luego, ya, como no había desayunado ni comido ni nada, me di una vuelta por el corretapa. Qué lujo, chiquillo. A ver, dejé fiado en todos los bares, porque no llevaba ni un euro, pero qué lujo. En serio. El Rafa Vicenç con el mollete de antequera…

—¡Ts!, ¡Rafa!, ¿esto ante’ qué era?

—¿Ya vas borracho otra vez, Carlos? Mira, de verdad, tira para casa, anda…

El Pato del Paco Cordero. Pato, Paco, Paco, Pato. Paco Cordero ha acabado con las reservas de ánades de toda la fauna ibérica. Ciento cincuenta mil millones de muslos de pato caramelizado. Bueno, en el congreso internacional de patos, han puesto la cara del Paco Cordero allí, como si fuera Bin Laden. Enemigo público número uno. Yo creo que esta ciudad no ha comido más pato en su vida, que el sábado del corretapa. El Melao Café —Melado, para los más pijos— Muntadet d’aous estrellats amb encenalls de pernil ibèric… ¡oish…!, qué fina es esa chica, la del Melao. ¡Huevos con jamón, bonita!, ¡huevos con jamón!, de toda la vida. Yo el encenall no lo he visto en ningún lao’, me cago en la mar. En fin. Y luego ya fuimos a los de las hamburguesas, al 1982. A mí es que el Iban con be y su mujer me tienen enamorado: qué bonito, qué bien, qué majos, qué bueno todo y qué de todo. Olé por vosotros. De verdad. Por cierto, quería felicitar a los del Ayuntamiento por retirar lo del Tren de la Moritz. La gente no os ha hecho ni puto caso: ¡ja, ja, ja…! Hemos seguido haciendo el tren, con Moritz, con latas, con gazpacho o con encenall, da igual, nosotros nos compramos las pistolas de agua y nos ponemos ahí a darlo todo, todo el santo día, ¡enga’! Si es que somos… no sé yo si proponer que haya un día para comportarnos así, como somos, sin dejar entran a nadie de otras ciudades para que no se asusten. Es que no… ¡es que no! Me da así por mirar pa’ atrás y digo: “¡Coño!” —perdón— “¡…qué tío más alto!”. Eran los gigantes, que están de celebración, este año hacen el treinta aniversario. Nada, ya me acerqué a saludar al Genís y a la Maduixera y me fui a tomar otra birra. ¡Que por cierto!, no veáis la que la liado Jordi Navarro —heladero de la calle San Carlos— con lo de la tradición maduixera de nuestra ciudad: hemos salido en el Avui, en La Vanguardia, en El Periódico, en el New York Times, en Forbes, en el Men’s Health… no, eso ya me lo he inventado, ¡pero no veas el tío!, nos ha puesto en boca de medio mundo. Se ve que ha querido recuperar una antigua tradición del cultivo de la fresa en Santa Coloma y ha hecho un helado de fresa para la Fiesta Mayor. Más cucuruchos que patos ha matado el Paco Cordero, no es digo más. Si es que hay que estar en todo…, ¡que la ocasión la pintan calv…! ¡uy…! Perdona, Jordi, ¿eh?, que no lo decía por ti, cariño. (Uy, qué vergüenza, por favor…)

Me suena el teléfono: “Nananana nana… Batmaaaaaan!” —sólo un signo de exclamación porque suena en inglés. El nana nana es en inglés. De Oxford—.

—¡Murciélago al aparato, dígame!

—¿Has bajado ya la guitarra al Mas Fonollar?

—¿Qué guitar…

¡La madre que me parió!, ¡los del Sabina! Si es que las fiestas son para disfrutarlas, no para estar trabajando por ahí todo el día. Hombre, por el amor de Dios. Pa’ una fiesta al año, ¿nos vamos a meter también en berenjenales? Pues nada. Mi hermano, el mayor. Musiquito, le hemos puesto en la familia. ¿Se acuerdan de musiquito?, el del programa aquel de la primera, el Semáforo. Que eso, que le dio por montar un concierto de homenaje a Joaquín Sabina, con artista de la ciudad, y yo, pues claro, me tocaba echarles una mano: poner, quitar, subir, bajar, montarles el cátering…, to’ eso, ¿saben? Corre para allá: Llegas tarde, llegas tarde, llegas tarde. Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé. (Es que me lo dijeron tres músicos). Nada. Que fue genial, al final. Abrimos puertas a las 20:00 horas, hora solar, según el meridiano de Sandwich, y allí estaban los cinco. ¡Oyé! —oyo—, qué cosa más bonita. Qué bien sonaba y qué bien lo hicieron todos: Paulina Barbi, Benja Fosco de Puteados del Sistema, Cristian Triviño de Syncopaos, Desi de Glups y mi hermano, ¿y el mejor?, mi hermano, por supuesto, que para eso es mi hermano, para que yo sea objetivo con él y para decirle aquí públicamente que es el que mejor lo hace todo. ¡To-do! Es lo que hay. Haber tenido tú un hermano como el mío, oye, ya está.

Acaba. ¿Quién viene? Joan Colomo —yo me lo guiso, yo me lo como—. Y se lo comió, porque no había nadie. ¡Cada año pasa igual en el Mas Fonollar! Después del primer concierto, la gente desaparece. Se pira, se esfuma, se va. “Y se marchó…” El año pasado con Projectemut y este año con Joan Colomo, ¡maldita sea, pero si son dos grupos de le leche! El que os entienda, que os compre. Allí quedaron la Carol y la otra chica poniendo cervezas, las dos solicas’. ¡Salás!, menos mal que hay alguien que os pasaba croisants del catering, ¿eh…? ¡Ay…! —en fin. Ni caso. No me hagáis ni caso—.

¡Corriendo a la plaza de la Vila, otra vez!, que empezaba el Correfoc. Qué cosas hace esa gente, oyes. A mí me dan miedo, ¿eh?, yo los veo de lejos. ¿Que quiénes participaron en el Correfoc? (Qué artificial ha sonado esta pregunta, ¿no?) ¡Ejem!, que luego me dejo alguno y me dan para el pelo. “Pues según pone aquí, en este libreto que tengo aquí, en esta mano, donde pone Programa de la Festa Major… (es que si no luego se meten conmigo, de verdad) han hecho este fantástico y entretenido y divertido Correfoc: La Colla de Castellers de Santa Coloma (¡oe!), Laietans de Gramenet (¡oe!), Colla Vella de Diables de Santa Coloma (¡oe!), Bruixes de Gramenet (¡oe!), Colla de Trabucaires de Santa Coloma (¡oe!), ¡y más collas invitadas que no pienso citaaaaar! (¡oe, oe, oe…!) —muchas gracias a todas, de verdad—. Se va el Correfoc. Me encuentro otra vez a mi primo Ramón Jesús y le pregunto:

—Primo, ¿tú has visto a los Saudade?, es que tocaba el primo Jose Luis en el Mas Fonollar y…

Y me suelta, agárrate:

—Yo he venido hoy con la Jessi a ver el concierto que había en la plaza de la Vila, y ahí ha salido un tío con coleta: el Juanki, el Joaki, el Jonqui o yo qué sé cómo se llamaba el tío, y se ha ido con él —¡tócate los huevos!—.

—Bueno, primo, ¿pero tú cómo estás?, ¿cómo te has quedado?

A mi primo le daba igual todo. El Joako de Saudade le había levantado la novia y a él se la sudaba. Estaba de Fiesta Mayor. En fin, entiendo que fue muy bien, también. Y para que no nos llegase ni una nota de los Duncan Dhu, no fuera a ser que nos destripara el tímpano, nos fuimos andando por la Lorenzo Serra hasta la feria. ¿Qué les voy a contar de la feria que no sepan? Pues nada. Una vuelta por las caseta: “Hola, Núria Parlon”, “Hola, Alexandra Sevilla”, “Hola, Dimas Gragera…” Por cierto, por cierto, por cierto… Como dijo Samuel Aranda, no los votéis, pero qué festival tenían en la caseta de los Cuñadans, ¡la madre que los parió! Hicimos un saludar en cada una de las casetas, un hola qué tal, un montarnos en el Toro mecánico con el Jordi Mas, que hay vídeo y todo, pero no os lo voy a pasar, y nos volvimos otra vez para la Plaza de la Vila, no sin antes pararnos en uno de los ciento cincuenta millones de Kebabs que hay en nuestra ciudad, a mear, a comer un durüm y a coger fuerzas. Y en la plaza pues nada, ya se había acabado lo de los Duncan Dhu y pusieron ooootro’ deejay igual que el Fabyán Salvador, pero éste llevaba una pegatina que ponía Los 40, y algo se llevaba, pero puso exactamente las mismas canciones.

Otra vez a dormir a las tantas. Mañana les cuento más.

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