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El declive de la (buena) política

06/11/2015

Jordi Corachán

jordi corachan_optLa política debería servir para evitar los abusos de los poderosos a los más débiles (la crisis). Tendría que valer para que puedan entenderse personas que piensan diferente y habría de facilitar acuerdos (proceso catalán) que hicieran más fácil la vida de los ciudadanos.

Las tres cuestiones son difíciles, pero en la España y la Catalunya actuales -y en ocasiones en Santa Coloma- parece que se han olvidado esos principios; como se ha ignorado que los políticos están para servir a los vecinos y no al revés. Y a quién no le guste que se quede en casa. Nadie está obligado a ocupar un cargo público.

El problema es que algunos han hecho de la política su profesión y no pueden dejarla, porque no tienen otra manera mejor de ganarse la vida. Algunos entraron en las juventudes del partido, luego fueron concejales y después diputados o lo que sea. Son varios los casos y la historia se repite desde hace 40 años. Y la situación no se soluciona, sino que se agrava. Incluso, a algunos se les busca trabajo en una institución después de ostentar un cargo durante décadas. Y cuando uno pregunta, le contestan que el partido no va a comentar nada. ¿Cómo? El partido no da explicaciones, el partido decide lo mejor para la gente, el partido pone y quita reyes; todo por el partido, por la democracia y por el pueblo.

Ya sé que le estará poniendo caras y siglas a lo que digo, pero no se crea que afecta solo a un grupo. La mayoría de partidos no podrían actuar en Alemania o el Reino Unido. Eso ya no lo digo, lo leo en la prensa: ‘Doce partidos suspenden en el ranking sobre calidad democrática’. Sólo aprueban dos, el Bloque Nacional Gallego (BNG) con 5,7 puntos sobre 10 y Podemos, 5,5, según la clasificación de +Democracia. Lo que más o menos sabíamos. Las puntuaciones medias de todos los partidos están por debajo de los 5 puntos en democracia interna (3,3), derechos y protección de los afiliados (4,4) y procedimientos de elección de los candidatos a ocupar cargos públicos (4). Sobre la información pública y la publicidad de sus códigos éticos, obtienen una mejor nota: 6,9 y 5,7 puntos.

Algunos partidos pueden seguir engañándose. Pueden llenar mítines con viejecitos, pueden seguir buscando dirigentes entre los fieles, pueden cerrar los ojos a la caída en picado de afiliados, pueden negar el malestar general, pueden reír las gracias a los poderosos, pueden hacer lo que quieran porque ellos hacen las leyes, la electoral y las demás. Algunos viven encerrados en su mundo mientras el mundo de verdad da vueltas. Un ejemplo de lejanía: ¿sabe usted el nombre de la diputada que ha tenido Santa Coloma en el Congreso desde el 2004? La ciudadanía de Catalunya y la del resto de España tienen mucha paciencia. No sé si infinita.

Artículo publicado en el Diari de Santa Coloma

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