Archivos

El PSC aprueba en solitario el primer trámite de los presupuestos

17/11/2015

pleno g222 DSCF2243El pleno más importante del año es, paradójicamente, siempre el más corto. En apenas dos horas se zanjó el debate sobre el presupuesto, de 92.274.364 euros, que se aprobó inicialmente con los votos del PSC, que tiene mayoría absoluta. Pese a estar plagado de partidas sociales, los socialistas no convencieron a Gent d’Esquerres (ICV-EUiA), que se abstuvo, y menos aún a Som Gramenet, el principal partido de la oposición, ni a Ciutadans ni al PP. En líneas generales, no les gusta la distribución o el lastre de Gramepark. Todos ellos anunciaron que presentarán alegaciones.

Y eso que Esteve Serrano se esforzó en desgranar una a una las partidas más importantes, muy similares a las del año pasado. Tampoco parece que haya mucho margen. Con lo que recauda, el Ayuntamiento no paga ni a los funcionarios. De modo que depende de las subvenciones del Estado y de la Generalitat, que las bajan o no atienden a sus obligaciones sociales.

Dimas Grajera, de Ciutadans, durante su intervención. En primer plano, David Zambrana, portavoz del PP./ Jordi Corachán

Dimas Grajera, de Ciutadans, durante su intervención. En primer plano, David Zambrana, portavoz del PP./ Jordi Corachán

Si en el pleno de octubre se dijo que los impuestos no subirían más de un 1%, ayer se admitía que el IBI lo haría en un 6% de media. No obstante, Serrano señaló a la revisión catastral del Estado como causante de esa subida.

Políticas sociales

El número dos del Gobierno municipal explicó las prioridades: las políticas sociales, la atención y apoyo a las familias, la promoción económica y el mantenimiento de calles y plazas, así como de los equipamientos. En su intervención, Serrano subrayó los casi nueve millones que se destinarán a políticas sociales, como plan de choque contra esta crisis de nunca acabar. Habló de atención domiciliaria (2,2 millones), de política de vivienda (3 m.) o escoles bressol (0,9 m.). En resumen, los 92 millones se destinan a pagar las nóminas de funcionarios, mantener los espacios públicos y sufragar las políticas sociales que evitan un estallido social y garantizan la convivencia.

«Números a granel»

El portavoz del PP, David Zambrana, acusó al equipo del PSC de hacer los “números a granel”, y puso como ejemplo las sumas de las partidas sociales, que dijo que ascendían a 8,2 millones y no 9. “Qué no harán con otras partidas”, recriminó Zambrana. Después, admitió los esfuerzos de saneamiento, pero los atribuyó a los planes de estabilidad del Gobierno. El representante popular solicitó bonificaciones para parados y emprendedores.

Aún hay 10.6000 parados

En su turno, Alexandra Sevilla, de Iniciativa, criticó al Gobierno del PP, por rescatar a la banca, y al de la Generalitat, por desentenderse de la ciudadanía. A ambos, los acusó de recortes al mundo local. Recordó la cifra de 10.600 parados y reclamó un aumento de la partida social. Dijo no entender porqué se daba preferencia a pagar la deuda. También pidió más medios para atender a los refugiados y a políticas de cooperación y una mayor participación ciudadana.

Gastos de propaganda

Siguió con ese hilo argumental, Dimas Gragera, de Ciutadans. “Que decidan los vecinos en qué quieren gastar el dinero”, dijo para irritación de los concejales de ICV-EUiA y SOM. Reconoció que el Ayuntamiento atiende servicios que son competencia de otras administraciones. En cambio, criticó los 160.000 euros que se gastan en “propaganda y gastos protocolarios”. Dió apoyo a las políticas sociales, pero criticó el déficit de Gramepark, heredado de las políticas de otras época. Gragera expresó su preocupación con los criterios de las subvenciones, “que pueden crear redes clientelares”.

«Los vecinos no pueden opinar»

El portavoz de SOM Gramenet, Aitor Blanc, recordó que la economía es política. Dijo que aparte de atender las necesidades básicas, el Ayuntamiento debería redistribuir la riqueza y mejorar los servicios públicos (municipalizaciones). Criticó la falta de información y diálogo entre el Gobierno y la oposición, así como con los vecinos -”No pueden opinar”, dijo-. Aseguró que se estaba gestionando la miseria y que salían beneficiadas empresas concesionarias o suministradoras como la compañía del agua. Dijo que el presupuesto era un “corta y pega” del anterior, criticó los gastos de propaganda y los altos sueldos de cargos electos y de confianza.

«Pequeña ingeniería»

La propia alcaldesa cerró el debate para subrayar que los presupuestos eran continuistas, porque la crisis continua. Núria Parlon subrayó que el Ayuntamiento atiende cuestiones sociales que no le corresponden, pese a los recursos escasos. “Hacemos pequeña ingeniería financiera con los números”, recalcó.