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El PSC aprueba en solitario un presupuesto social de 103 millones para el 2018

19/12/2017
  • Los cuatro partidos de la oposición rechazan las cuentas al ver ignoradas sus propuestas

Ya tenemos presupuesto para el año que viene. En el pleno de ayer tarde, el PSC hizo valer su mayoría absoluta en el pleno para aprobar las cuentas del Ayuntamiento y la empresa Grameimpuls por 103.161.055 euros, lo que representa un aumento del 5% respecto al 2017. Mientras que para los socialistas suponen una buena herramienta para paliar los efectos de la crisis y ayudar a las familias, para la oposición eran manifiestamente mejorables.

Esteve Serrano (PSC) subrayó que las cuentas eran de “continuidad política”, porque inciden en mitigar los efectos de la larga crisis económica, a la que se destinarán cinco millones. Precisó que se aumenta en 1,8 millones los servicios sociales básicos de apoyo a las familias. Habló de evitar desahucios, de paliar los efectos de la pobreza energética, de alimentación básica y de apoyo a las infancia y a la adolescencia afectada: becas comedor, ordenadores y libros.

Serrano se refirió también a los 800.000 euros para luchar contra el paro a través de Grameimpuls, a los 452.000 destinados a la promoción de ciudad y al comercio, así como los 100.000 para promocionar la moneda local, para facilitar el consumo dentro de Santa Coloma.

A David Zambrana (PP) no lo convenció. “Nos presenta una fiscalidad de máximos con unos servicios de mínimos”, le soltó nada más empezar un intervención en el pleno. Criticó que le hubieran facilitado ayer mismo el fichero de las cuentas, sin tiempo para estudiarlo, dijo que el presupuesto presentado era “gesticulación política”.

Con otros argumentos, pero igualmente duras, Alexandra Sevilla y su compañero Jonatan Fornés ironizaron sobre la “revolución” prometida por la alcaldesa Núria Parlon en su toma de posesión. Afirmaron que no eran unos “presupuestos participativos”, que se habían rechazado sistemáticamente sus propuestas, por lo que las ayudas a los parados o las mujeres maltratadas se habían quedado cortos. Los planes de ocupación, también, dijeron. Y las ayudas al comercio local, igualmente. Por todo ello, se quejaron de la falta de planificación, y reclamaron un Plan Estratégico de Ciudad que mire a largo plazo.

Salva Tovar (Ciudadanos) defendió sus 16 enmiendas no atendidas. Explicó que con ellas querían fomentar la actividad comercial y reducir la presión fiscal. Se refirió también a las 120 alegaciones de reducción de gasto: “Adhesiones a entidades y chiringuitos políticos”.

Som Gramenet cerró las intervenciones críticas. Su representante, Anna Pérez, lamentó que no se les aprobara nunca ninguna enmienda y que, en cambio, el PSC se las adjudicara como propias, censuró. Los presupuestos le parecieron insuficientes, pero tendió su mano a trabajar en la implantación de programas informáticos libres y un plan de ahorro energético. Y reclamó un albergue municipal y la penalización a los pisos vacíos.

Serrano negó el rechazo generalizado de las alegaciones de la oposición por razones políticas y las atribuyó a que no tenían encaje en las normas tributarias.