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El secretario municipal descubre las mentiras del concejal ultra

22/11/2013

Gomez montero PicMonkey Collage_optFrancisco Javier Ezquiaga, secretario del Ayuntamiento de Santa Coloma, ha desarmado la nueva campaña de propaganda del concejal ultra Juan Gómez Montero, portavoz de Plataforma per Catalunya (PxC), que sostiene que está siendo víctima de amenazas de muerte, sin nada que lo acredite. Es más, las pruebas que aporta son desmentidas de manera categórica por el secretario, quien se ha visto obligado a efectuar un informe para enmendar un artículo en el Ajuntament Informa porque contenía informaciones «injuriosas» y contrarias al «derecho al honor de las personas».

En el espacio mensual reservado en el boletín a los portavoces municipales, Montero denuncia haber sido amenazado por personas que sitúa en el ámbito de las CUP y Gent de Gramenet, que le habrían dicho: “Se merece tres tiros en la nuca” y “te pegaba tres puñaladas”. Las hipotéticas amenazas las sitúa en dependencias municipales y ante la presencia de varios policías locales.

Sin embargo, en el escrito original decía que tales amenazas se registraron durante la celebración del último pleno y acusaba a la alcaldesa de permitir la violencia contra él. El secretario municipal, que tiene la obligación de dar fe y velar para que se respete la legalidad, sostiene en su informe: «En el primer párrafo se viene a decir que, en presencia de la alcaldesa, durante el pleno, y sin que ella lo impidiera o lo amonesta, se profirieron amenazas de muerte contra él, que concreta en las expresiones «se merece tres tiros en la nuca» y «te pegaba tres puñaladas». Pero lo cierto es que en ninguno de los plenos a los que he asistido he oído estas expresiones y, habiendo revisado los grabación de ellos, no constan».

montero articulo_opt (1)Abuso de la libertad de expresión

Ezquiaga va a un más lejos en sus comprobaciones y verifica si existe algún atestado policial. «Tampoco –sostiene– tengo noticias de ningún informe de la Policía Local en el que se acredite la realización de estas expresiones. En cualquier caso, si yo no las he escuchado y no constan en los registros no parece factible que la alcaldesa, que está más alejada del público, las escuchara. La Sentencia del Tribunal Supremo de 18-9-2008 considera rechazable la utilización «ventajosa» de un medio de comunicación para atacar -en nuestro caso el honor de la alcaldesa-, amparándose en la libertad de expresión, sin haber acreditado la veracidad de la información».

Cabe agregar que en otras ocasiones, Montero ha publicado informaciones igualmente tendenciosas y difamatorias contra otras personas, incluidas este periodista, al que menciona despectivamente en todos los plenos. En su escrito original, que modifica ante el informe del secretario, dedicaba algunas afirmaciones a un ex concejal de Gent, que podrían «generar injurias», en opinión del secretario. Éste se refiere también a la difamación hacia otra persona citada por el concejal ultra.

El secretario sostiene que la hoja semanal «ha de procurar no incluir manifestaciones que puedan suponer vulneraciones al derecho al honor».

Las expresiones difamatorias y algunos nombres fueron retirados por el propio Montero a petición del director de la Alcaldía, Carles Mestres, quien esgrimió el informe del secretario. Entonces, Montero agregó que algunas de las supuestas amenazas se las hicieron en el juzgado, al que acudió por otro altercado.

Asiduo de los juzgados

Resulta sorprendente que Montero, que se querella por todo, no denunciara inmediatamente ante la policía un hecho tan grave como son las amenazas de muerte.

Además, el escrito victimista de Montero coincide con la publicación en la prensa de su pasado nazi, así como una fotografía en la que parece rodeado de esvásticas y haciendo el saludo hitleriano, cuya autenticidad niega. También coincide con la crisis interna de Plataforma, que lleva diez meses sin encontrar a una persona que quiera sustituir a un concejal que dimitió.

En resumen, Montero trata de hacer creer que lo amenazaron de muerte a gritos en un pleno. Pero, si uno oye voces que nadie más oye tiene un problema.