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En memoria de Luis del Pino, ‘Delpi’

04/03/2015
Delpi 222

Delpi (derecha) con el dibujante Azagra, fundadores del PGB.

paco santana photoPaco Santana *

El lunes despedimos a mi muy querido amigo Luis. Así que escribo entre el dolor y el amor que le tuve durante los últimos 25 años, el amor que aún le tengo y perdurará conmigo, íntimo y personal, como él acostumbraba a crear. Tenía esa facultad, podía crear micromundos entre cada uno de sus amigos, con sus microclimas, sus estaciones y sus festividades.

Pero ninguno de sus amigos supimos realmente qué había en el interior de Luis. Siempre estuvo en las barricadas y el motor que rugía en su cerebro no le dejaba abrir más allá de lo necesario. Yo fui uno de los pocos (hay otros, Aurora, Litus, Manolo) con los que de tanto en tanto abría una rendija por la que podías ver un universo infinito. Fue desmedido, locuaz, apasionado, brillante, divertido… y al tiempo, si lo pillabas relajado, todo lo contrario. Era él, sin más y, o lo tomabas o lo dejabas.

PGB azagra 222Su vocación era las bellas artes aunque estudió derecho, primero por amor (su chica de entonces se matriculó en esa carrera) y después por pasión. Y ha sido un penalista de primera. Nunca le atrajo el vil metal, así que la costumbre era defender a muchos que a duras penas podrían pagar sus servicios. Su despacho era mitad negocio mitad ONG. Hizo muchas cosas, pintadas en las paredes de las empresas que puteaban a sus trabajadores… fundó un partido con su amigo el dibujante Azagra llamado PGB (partido de la gente del bar) y se partió la cara literalmente por muchos que después le dejarían tirado, pero a él le importaba un huevo; Luis seguía el ideario de Luis y quemaba etapas con la velocidad del papel de fumar. Un ejemplar único e irrepetible.

Fue, quizá, el único abogado punky que he conocido. Un personaje a lo Foster Wallace en una escena digna de Thomas Pynchon. Inteligente y creativo compartía sus dos pasiones mayores, la música y la abogacía (como hoy ha recordado Aurora mientras sonaban algunas canciones que un par de amigos hemos seleccionado para la despedida. Un poco de Jeff Buckley, algo de Extremoduro y un poquito de Johnny Cash).

Egoísta de mí he de decirte, Luis: que me has dejado sin colega para los conciertos (ya sabes, últimamente íbamos juntos a la mayoría). Y me será muy difícil mantener una conversación como las que teníamos con nadie más. No creo que vuelva a hacerlo, Luis.

Luis, me has dejado roto, y esta costura no la podrá coser ninguna otra mano. Y no quiero ni pensar en los agujeros en el alma de tantos que no se llenaran jamás. Los tuyos estaremos pendientes de Lola y de tus hijos, Heribert e Idia… y te recordaremos como tú hubieras querido, sonriente mientras sujetas una cerveza y al fondo suena una canción tras otra, por la eternidad. Cabrón, qué putada me hiciste, amigo.

Hoy te lo ha cantado Cash: “Nos volveremos a ver, no sé en donde, pero será en un día soleado”.

* Paco Santana es periodista