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Javi Jareño: ‘Me importa un huevo ser catalán, chipriota o de Burkina Faso’

17/12/2014

ENTREVISTA |
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carlos ladera - opinió IMG-20140504-WA0000_opt-300x300Carlos Ladera |

Creo que, para su cuarto disco, Javi Jareño –canta el viernes en La Colmena– ha decidido ser entrevistado exclusivamente por charlatanes, soplagaitas y aficionados a juntar palabras sin ningún tipo de rigor entre los que, por suerte, me incluyo. De ahí que el otro día me pidiese públicamente en una red social que le entrevistase y… bueno, eso he intentado. Como creo que ésta es la única entrevista que haré en mi vida, me voy a tomar la licencia de comenzarla como a mí me gusta, como un cuento. Porque no se olviden de que es la vida la que tiene que imitar al arte, y no al revés. Así que con su permiso, comienzo.

Era la hora en la que los papás llegan a casa, besan a los suyos en la frente, se quitan la americana y borran algunas conversaciones del móvil antes de sentarse en el sofá. Era la hora en la que Misifú se eriza al ver entrar a Penélope —que siempre se quita los tacones antes que la gabardina—, y corre a restregar su pelaje entre los tobillos descalzos. También era la hora en la que los peores bares abren sus puertas a las mejores almas. Y como era esa hora, —¡y cómo llovía a esa hora!—, pues ya no pagué al aparcar el coche en la zona azul de la Avenida.

Javi, para abrir un poco esto y para que parezca una entrevista de verdad, dice de ti en internet Miguel Ángel Bueno, un músico al que yo admiro muchísimo, que “para conocer a Javi Jareño hay que haber salido de fiesta con él, haber ido a sus conciertos y haber estado en su casa”, y me he dicho ¡diantres!, pues ninguna de las tres cosas, a parte de un concierto en El Auditori hace cosa de un año. Así que me he dicho “mira, dile esto y así él se te presenta”.

—(risas) ¡Es que este Bueno de mi alma es un cabroncete’! (más risas) Sí, sí, es verdad. Esto quizá lo hizo él para “La Orfebrería Sónica” en 2009. Él me conoce bastante y hemos estado en muchos directos el uno del otro. También ha estado en mi casa, aunque hemos salido poco de fiesta porque él es bastante formalín’, y yo en esa época no lo era tanto (risas). Bueno quizá se refiera a que yo en concierto entro en trance y proyecto mucho, y quizá sí que esa faceta mía sea la que más refleje de mí como músico. Luego la casa, pues es que cada uno viste su casa como siente la vida, entonces te puedes hacer una gran idea. Yo, como has hecho tú, lo primero que hago cuando entro en casa de alguien es mirar qué libros tiene, aunque en muchas no hay, desgraciadamente, ¡primero los libros, y luego los discos!, y como no haya ninguna de las dos cosas ya te digo que como te he escuchado alguna vez decir a ti, no es de mi equipo… ¡no va conmigo! (risas) Ojo, ojo… puede ir conmigo, pero no es de mi equipo, vamos.

—A ver Javi, quiero pasar de puntillas por el siguiente tema aunque sé que tú te vas a parar un poco má. Quiero hablar de la familia Jareño, que es que parecéis la familia Aragón de Santa Coloma: tu padre, tu hermana, tú… ¡coño! Es que yo he visto un calendario vuestro dentro del Ayuntamiento.

— (risas) Es de mi hermana y mi padre (más risas). Bueno, verás. Mi padre tiene sesenta y cuatro años. Es un tío amable y afable con todo el mundo, y que toca muy bien la guitarra. Él, durante los sesenta y hasta el setenta y cinco, tocó en varios grupos de versiones: como son los Good Boys, La Octava Fundación o Los Goya. La Octava Fundación eran teloneros de grupos de la talla de Módulos o Los Sirex o Los Mustang, ése era el nivel. En Santa Coloma se conocía mucho La Octava Fundación y cuando tocaban en los envelats o en otros lugares, se llenaba hasta arriba. Luego nací yo y él dejó la música, cosa que tuvo que ser muy duro y que yo, claro, le agradezco y creo que le honra como padre. Luego nació mi hermana Mar y él estuvo unos años dedicándose a su familia y a su trabajo. Ocho años después nació mi hermana Laura (Laura Jareño, cantante) él se metió en un grupo de Habaneras. Él, que venía del Rock’n Roll, se metió en el tinglado éste del asociacionismo más de “arrel”, por decirlo así, con las contradicciones que puedan subyacer de ahí, llegándose a convertir en un abanderado de la música de habaneras en Santa Coloma.

—…perdona que haga un inciso. Controversia porque tú —habrá gente que no lo sepa— como muchos colomenses, eres charnego, como yo.

—Claro. Mi padre es de Ciudad Real y mi madre es del Poble Nou. Yo siempre he dicho que soy un español por antonomasia (risas), aunque con los años uno se va descafeinando. Si me preguntas hace diez años hubiéramos entrado aquí con más intensidad, pero ahora es un tema que paso, porque lleva a enfadarse con la gente y no merece la pena. Ahora estoy más centrado en la lucha social que con la lucha nacional. Ha llegado un punto que me importa un huevo ser chipriota, catalán o de Burkina Faso. Lo único que quiero es un estado en el que la premisa básica sea la igualdad de oportunidades y la justicia social. Yo seré el más patriota de ese estado. Pero en el momento en el que estamos nadie me asegura que el nuevo estado catalán vaya a tener esas virtudes que, para mí son, indispensables. Como tampoco las tiene ahora el estado español. Por tanto, estoy por la lucha social y paso del tema nacional.

JAREÑO 22 familia 551715_427270027295562_648415898_n_opt—Bueno, ya basta de hablar de tu padre que pareces Jordi Pujol en el Parlament. ¿Y Laura? (Laura Jareño, cantante).

—(Risas) Mira, yo viví con mis padres hasta los veintisiete años. Estudiaba Historia, no trabajaba, pasaba de coche y de moto, tenía para mis juerguecitas’ arbitrando tenis de mesa, deporte que me apasiona y del que soy árbitro internacional… Entonces yo recuerdo por aquella época que mi hermana Laura se colaba en mi cuarto, yo con la guitarra y ella cantando y hacíamos el “Qué bonito” de Rosario Flores o cualquier tema de Luz Casal, y yo veía que Laura tenía una voz muy bonita. Así, en mi segundo disco (Tengo que volar), le dije que viniera a hacer un coro en un tema y eso desembocó que, en otro tema mío, era yo el que le hacía los coros de lo bien que lo hacía (risas). Poco a poco Laura hizo su camino, sacó un disco exquisito que se llama “Tobogán”, y mi padre y yo hemos estado con ella mano a mano, para todo. Ahora se lleva entre manos un proyecto muy chulo que se llama “L’arbre i el mussol”. Como sabes, vamos un poco por libre, aunque una cosa es cierta: yo toco con mi padre porque como músico me aporta cosas, si no fuera así, ya puede ser mi padre que me busco otro guitarrista (risas). Mi padre siente la música de una manera espectacular, y entiendo la carga emocional que supone para parte del público verme subir a un escenario a tocar con mi padre. Yo he visto gente menos afortunada en cuanto a la relación con sus padres llorar, al verme hacerlo, y no por la canción, sino por la escena, a lo mejor por la mala relación que tienen con sus padres. Esta sociedad está así, ahora.

—Javi, volviendo a ti. Cuarto disco. ¿Inercia, evolución natural, querías decirnos algo concreto con este disco…? Porque no hace tanto del último, ¿verdad?

—Pues el último disco fue en 2010. Lo más importante es que los tres primeros los sufragué yo, y éste no, éste ha sido gracias a la generosidad de mucha gente. Es un disco que refleja más fielmente lo que transmito en el directo. Lo hemos hecho en El Molinet, el Centro de Creación Musical de Santa Coloma, un estudio profesional de grabación, con un productor magnífico que es Marc Ferrando. También hemos dado un peso importante a la edición, incluyendo fotografías que altruistamente me han hecho fotógrafos, amigos, que dan color a todo ese trabajo de una manera y con un gusto exquisito, ellos son Julia Popescu, Kamila Gronowska, Noelia Pérez, Manuel Daniel Rivera, Fran Valladares y Óscar Chocano a los que debo que, pese a sacar este careto que tengo, hayamos podido llenar el disco de un trabajo de tanto nivel. Yo los llamo el Dream Team de la foto (risas).

—Volviendo al disco. Vaya nombre más feo, Javi: “Montse y Jose” ¿en serio?

—(Risas) Es que a mí lo que parezca que tenga que ser me la trae al pairo. Es mi cuarto disco y yo con él hago lo que yo quiero. A ver si mis padres me pueden poner el nombre a mí y yo no voy a poder poner a mi disco el nombre de mis padres, o el que yo quiera (risas). Me siento muy orgulloso de mi familia, como ya he dicho, pero es una manera de devolver todo el esfuerzo y todo el apoyo que he recibido durante años, de ellos. Ellos son fans número uno de mi música, y no sólo eso, de todo en la vida. Me han apoyado siempre en decisiones duras de mi vida que me han afectado laboralmente y personalmente, y ellos han estado ahí para que pudiera ser yo, me han permitido poder expresarme. Volviendo al nombre, quería que fuera un homenaje a ellos y lo he llevado bastante en secreto. Cuando me preguntaban, yo contestaba cosas como “Se va a llamar: Visca el Rey” o… “Todos con Aznar” (risas) porque precisamente quería que fuera eso, un homenaje a ellos y buscaba, egoístamente, arrancarles alguna lagrimilla y emocionarles al descubrírselo.

—Hay un tema en el disco que es “Revolución”, que tuve el placer de escuchar en directo en El Auditori Can Roig i Torres, cuando se lo dedicaste a mi hermano. ¿Ése es el ADN del disco, eso es lo que nos querías decir?

—Correcto, fue el 15 de marzo del año pasado. Bueno, es que tu hermano Óscar… es tela marinera (risas). Él y yo hemos formado el Partido Bolchevique Colomense, que sólo ostenta dos miembros, de momento. El último libro que le regalé fue “Comunistas contra Stalin” (risas). No, realmente lo que quiere Óscar y lo que queremos tú y yo, y no parece que muchos más, es un mundo más justo y precisamente esa canción habla de eso, de una Revolución, con mayúsculas, a la que hay que sumarse para conseguirlo. Verás, éste disco es el primero en incorporar canciones de esa temática, pero es que yo, siendo de Santa Coloma y viniendo de la clase obrera, no puedo pensar de otra manera, claro. La historia me ha enseñado que en la sociedad siempre tiende a haber diferencia de clases, y que nuestro deber (el del pueblo) es quebrantarla. En estos últimos treinta años los hijos de trabajadores hemos podido estudiar, hemos podido vivir dignamente y hemos podido permitirnos una guitarra, un ordenador o pagar unas clases de formación literaria… y eso, eso va para atrás.

—Yo creo, Javi, que si hoy estamos tú y yo, aquí; yo haciendo de periodista blasfemo y tú de cantante, esto ya no tiene marcha atrás, ¿no crees?

—Pues puede ser. Es que es una pena, es que lo mínimo que merecía el trabajo de nuestros padres lo hemos perdido, hemos caminado diez años para atrás, está totalmente desamortizado. Revolución yo creo que habla precisamente de eso. Yo siempre he huido de esta temática porque siempre he esquivado un poco el panfleto y la demagogia, pero es que esta canción casi la vomité. La situación que se describe en Casi Invisibles (otra canción del disco) y en Revolución cada vez se repite más y más, y cada vez es más habitual; gente escarbando en la basura. Lo que era anecdótico se ha convertido asiduo, y esa vorágine que genera el neoliberalismo está cada vez más presente en nuestra sociedad.

 —Escuchándote hablar, parece mentira que formaras parte del embrión del partido político de Ciutadans – Ciudadanos (C’s) en Santa Coloma de Gramenet, Javi.

—Sí, la célula inicial la monté yo, junto a Oscar Porral, y es que… bueno, era, un poco, una salida que teníamos la gente que vivíamos en castellano, como tú y como yo. Yo entendía Ciudadanos como una manera de decirle al resto del mundo “oiga, que España no es sólo Franco y Primo de Rivera. Es que España es Miguel Hernández, España es La Pasionaria, España es Durruti, España es Riego…” y muchas otras cosas. Era un momento en el que si no te identificabas con lo independentista, eras facha, y yo lo siento, pero mi padre es español y ha luchado más por los derechos de los trabajadores que muchos de esos que hoy van corriendo con una estelada por la calle. Mira, existe una caverna española, y es muy peligrosa, pero hay una caverna catalana que Déu ni do’, también, que dan mucho miedo. Hasta que Arcadi Espada, Francesc de Carreras, Félix Ovejero y otros tantos intelectuales se manifestaron en contra del estigma de ser unionista, aquí, decir que eras español o que te sentías español era, cuanto menos, sospechoso. Y perdonen, pero yo he compartido asambleas en Ciudadanos con gente que había pertenecido al Partido Comunista y del PCML, gente que se jugaba la piel cuando había un fascista de verdad, que era Franco. ¿A esos les llamamos fascistas?, ¿quién se lo llama, los Convergència i Unió? Venga, hombre, va…

En seis o siete meses salí de allí, al ver que había conflictos y movidas extrañas, ¡ojo!, inherentes a cualquier partido político. Desde entonces estoy centrado en la lucha social, en los derechos que nos quieren quitar, y me he olvidado del tema nacional.

—Bueno, ya, ya… a ver si me vas a soltar un mitin, ahora. A ver, el disco, que es lo que a mí me importa. Javi, ¿quién salva a los héroes?

—(risas) Muy buena pregunta. Ese poema es brutal. Mi amiga Olga Domínguez ha publicado su primer poemario “Medeidades” y de ahí ha salido este poema. Olga es un referente de todo tipo para mí. Es filósofa, colabora con varios colectivos de ayuda a la prostitución y su trabajo también está vinculado a la parte más abrupta de la sociedad. Es una escritora fantástica, es una muy buena amiga y como ya le habían musicado dos poemas de “Medeidades”, pues me pidió que le hiciera uno. Lo que pasó aquí es que yo soy muy respetuoso con estas cosas y si la música que le voy a poner al texto no es, como mínimo, la mitad de bueno que él, pues no lo hago, ¿no? Entonces anduvimos ahí toda una tarde con papeles esparcidos por el suelo, buscando, y al fin encontramos “el poema”, que fue ése, fue “Quién salva a los héroes”. Lo acoplamos a una rueda de acordes que nació unos meses atrás en un parque de Barcelona y ¡plas!, en ocho minutos teníamos la canción.

—Y otra pregunta más sobre el disco, Javi. Eres un poco pelmazo con la canción ésa, parece que sólo tengas una buena, aunque ya me va bien porque va a ser el título de la entrevista. Hoy “el juego es contigo”…

—(risas) Qué cabronazo. ¿Por qué otra vez, no? Es cierto, es cierto. Esa canción me persigue, Carlos. Está grabada, de cuatro discos que tengo, en tres. Ya sé que no compongo mucho (risas), pero no es por eso, ¿eh? Podría grabar perfectamente canciones de grandísimos amigos míos, como un tal José Luis Ladera u otro tal José Luis Lozano (risas). Pues es que esa canción representa el sí de todo. Si alguien tiene un mal día, si discutes con alguien, si tienes problemas en el trabajo, en realidad el juego es contigo, el problema es tuyo, que es lo que viene a decir la canción. Precisamente el otro día me decía Óscar Chocano (director de cine) que cuando la hago en los directos, o cuándo él la grabó, en un vídeo que hicimos, estoy como poseído y que se me ve ir la vista arriba y todo. Es como que me voy, veremos a ver si un día no vuelvo y me quedo ahí colgao’ (risas). Es verdad, para mí es como un canal para ir a algún sitio…

jareño 22 20700_10205516808336485_8606886891005459061_n_opt —Joder, sí que estás místico hoy. A ver, cosas serias. Tú esto lo has hecho con un crowdfunding, que para el que no lo sepa —como yo hasta hace unos días— es el micromecenazgo. Se trata de unas recolectas de dinero en plan virtual, que están bastante de moda, y que se basan en costear proyectos artísticos o de otra índole, con pequeñas aportaciones de la gente. Yo con esto tengo mis dudas, porque creo que la música, la literatura y demás se van a llenar de sociopatillas’, es decir, que va a acabar publicando el que más amigos de Facebook tenga, ¿eso no es peligroso, Javi?

—Hombre, la pregunta es muy interesante. Mira, hoy día hacemos hasta bromas al respecto. Tengo un colega que iba flojo de pasta y le decíamos la semana pasada “coño, hazte un Verkami” (risas). Verás, lo que está claro es que si alguien decide exponerse artísticamente, le gusta que la gente lo siga. Esto te lo dice un músico que ha tocado en bares con tres personas, contando al camarero, pero “para Javi Jareño no hay público pequeño”, solía decir (risas). Cuando uno se hace músico, y expone su música, lo que quiere es que lo vayan a ver. Yo el otro día flipé en El Auditori de Can Roig i Torres cuando vi gente esperándome fuera porque no había entradas, ¡joder!, pues para eso toca uno, ¿no?, para que lo escuchen y lo sigan. Si además esa gente que te sigue, se implica hasta el punto de costear tu futuro proyecto, sólo en aras de lo que vendrá o lo que verán, pues es una de las cosas más grandes que le puede pasar a un artista. Para que me entiendas, yo no soy Roberto Carlos, no “tengo un millón de amigos” (risas) a mí me sigue gente porque llevo un millón de años haciendo música. El Verkami va a funcionar si a la gente le gusta lo que haces; sea un libro, un disco o lo que sea… y más en estos momentos tan duros que vivimos ahora, gastarse diez euros en un disco o en un libro no lo puedes hacer todos los días, ¡vamos!, yo no lo puedo hacer. De ahí que este disco no lo haya podido regalar a nadie, por guardar respeto máximo a la gente que ha contribuido… de los otros tres (risas) regalé el setenta o el ochenta por ciento de las primeras copias a amigos, a gente que me iba encontrando ¿no?

 —¿…y esto no tiende un poco a enquistar el desarrollo artístico?

—Pero es que a mí el desarrollo artístico, hablando en plata, que le den morcilla. Cuando yo escucho artistas diciendo que “es que hay que ver, que los artistas no podemos vivir del arte…”, eso no importa, ¡que hay gente cogiendo cosas de la basura para comer, tío! Si tú no puedes vivir tocando la guitarra, pues te jodes. El problema es el que quiere sobrevivir barriendo, poniendo tochos o limpiando casas, y no puede.

—Vale, vale, Che Guevara, está clara tú postura. A ver, vámonos al otro lado, el lado público. El Gramenet 2.0 es un periódico local y esto interesa, ¿cómo está gestionando el Ayuntamiento el potencial artístico de la ciudad?

— (risas) Me gusta, me gusta el amigo Corachán. La ciudad. Bien. Mira, el Ayuntamiento… (risas). Hace unos diez años, un amigo mío decía “en el Ayuntamiento ay-untamiento, te lo están diciendo, “hay untamiento”, joder…” (risas). Por suerte de eso hace ya mucho tiempo. Sinceramente creo que la ciudad está viviendo un momento muy dulce y que por suerte hemos dejado atrás épocas muchísimo más duras. En el momento en el que a los artistas locales se les ceden la instalaciones, te dan toda la libertad para gestionar lo que quieras y representantes de la regidoría de cultura ¡no sólo vienen a verte! si no que te llaman, te preguntan antes, durante y después… creo que están haciendo impresionantemente bien su trabajo, me quito el sombrero y lo aplaudo. Y he de reconocer que hemos vivido momentos peores (risas) ¡mucho peores! No, en serio, la verdad es que es una pasada ver a Petry (Regidora de Cultura) o incluso a Núria (Alcaldesa de Santa Coloma) en todos los fregaos’ que se cuecen en cualquier sitio de la ciudad.

 —Pues… ¿Ya está, no? ¿Cuánto rato llevamos aquí hablando y bebiendo zumo de uva?

—Pues como una horita, ya… (risas)

 —Joder, Javi, me lías. A ver, ¿dónde podemos verte? Aquí en la ciudad ¿eh? Lo que pasa fuera, artísticamente, no me interesa mucho.

—(Risas) Eres un radical. Pues el día 19 de diciembre se me puede ver presentando “Jose y Montse” en el nuevo Teatro de La Colmena, esa asociación de origen cenetista’ (CNT) de Santa Coloma, en  la calle Francesc Vinyes.

La entrevista fue  más o menos así. Luego Javi Jareño me regaló una camiseta y yo le regalé un bolígrafo del sindicato con el que llevaba anotando cosas en mi libreta toda la semana. Él colocó el bolígrafo en una habitación que tiene únicamente con fotos y cosas que le regalan y que para él tienen un valor especial, pero hablar de esto ya me parece prostituirme, así que lo dejaré aquí.

Rehice el camino hasta el coche. El móvil de papá se iluminó en la oscuridad de la habitación, en silencio. Penélope tecleaba desde la cama, al otro lado. Y en el bar, Javi Jareño o José Luis Lozano o José Luis Ladera u Óscar Chocano o Miguel Ángel Bueno o cualquiera de los del Dream Team de las fotos, pedían la última al camarero antes de irse a casa, y un bolígrafo, por favor.