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La Turistificación y la Gentrificación

15/06/2017

Josep M. Cortès-Martí de Barrabeig
Economista

Santa Coloma de Gramenet forma parte de la gran urbe de Barcelona. Las conexiones de la ciudad con el resto de la área barcelonesa unen espacios urbanos convirtiéndose en una sola metrópoli. Santa Coloma forma parte de la capital y lo que sucede en ella nos afecta de manera inmediata. Hace cien años nuestra ciudad acogió en su territorio el Hospital Antituberculoso del Espíritu Santo y el mental de Torribera; se convirtió durante algún tiempo en una ciudad estival, con un proyecto de ciudad jardín alrededor de la Parroquia Mayor. Se instalaron diversas fábricas por la cercanía a Barcelona. La historia más reciente convirtió Santa Coloma en una ciudad dormitorio, a raíz del intenso proceso industrializador de mediados del siglo pasado. Santa Coloma no es ajena a los cambios y lo que le sucede hoy a Barcelona nos afecta.

Ahora la ciudad condal vive un fenómeno absolutamente nuevo. Las chimeneas de la industria tradicional, se han substituido por hoteles, restaurantes, apartamentos, playas, museos, siendo el turismo su principal industria y además una de la más rentables. El impacto del turismo intensivo, y también el de lujo, provoca lamentablemente que muchos de sus barrios se conviertan en espacios para ver y no para vivir. Suben los precios de los alquileres, cierran los comercios tradicionales, se abren de nuevos sólo para el turismo; es lo que se llama «turistificación». Por otra parte, las políticas del anterior gobierno municipal de convergencia (ahora Grup Municipal Demòcrata-PdCat, mañana quien sabe) han dejado Barcelona en las fauces de la especulación inmobiliaria, atrayendo a un tipo de población con muchos recursos financieros pero poca implicación social, lo que ocasiona la «gentrificación», es decir la deportación de los vecinos de siempre, empobreciéndolos hasta los límites de la marginalidad, dado el elevado coste de vivir en Barcelona Actualmente el gobierno de la Colau se esfuerza en revertir ésta situación.

La centralidad periférica de Santa Coloma convierte nuestra ciudad en una opción muy atractiva, tanto para el alojamiento residencial, como el turístico, no sólo por su ubicación entre la serralada de Marina y el paseo fluvial, fortalecidos por la emergente Ciudad Universitaria, sino también por su modélica cohesión social y la calidad de su tejido asociativo. Para evitar que se repita en nuestra ciudad la «turistificación» y la «gentrificación» que ha sufrido Barcelona se hace necesario e imprescindible que desde la plaza de la Vila, se preste una especial atención a la gestión del territorio, evitando que los intereses económicos pasen por encima de las necesidades sociales de nuestra población y de los nuevos barceloneses que sin duda alguna, encontraran una nueva oportunidad en Santa Coloma.

Foto: Sergio Más Navarro