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Los españoles son muy buena gente

26/12/2013

JORDI CORACHÁN |

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La antipatía hacia los catalanes es una historia que se pierde casi en la noche de los tiempos. Ya en la época de los Austrias, un escritor de la talla de Quevedo sostenía: «Son los catalanes el ladrón de tres manos» o «en tanto que en Cataluña quedase algún solo catalán, y piedras en los campos, hemos de tener enemigo y guerra».

Desde entonces y hasta la Guerra Civil, algunas personalidades y diarios han ido echando leña en la caldera de la catalanofobia: «España tendrá que pagarles un tributo para que no se declaren independientes ni piensen en mudar de nacionalidad».

¿Les suena la canción? Pues han pasado casi 400 años desde la muerte de Quevedo y siete desde el cepillado del Estatut y las cosas están más o menos igual. Hace un tiempo descubrí en Youtube a Mel Domínguez (focusingsvlogs), una joven de Huelva de 23 años, que arrasa con el video ¡A mí me hablas en español! Se trata de un monólogo de 12 minutos que desarma tópicos sobre los catalanes, tras su experiencia en Catalunya.

La onubense afea a su familia y al entorno el haberle inculcado el odio hacia los catalanes desde su niñez. Hasta que no vino aquí, sostiene que todo lo catalán era sinónimo de algo «negativo o peyorativo». Y pide que no se prejuzgue a una tierra sin haberla pisado. La mujer explica con gracia lo que pasa; es decir, que no hay problemas importantes de convivencia, que se puede hablar en castellano en Catalunya y que casi todo el mundo se esfuerza en la tarea de construir una única sociedad.

Sinceramente, creo que la mayoría de españoles son muy buena gente. Aguantar 400 años de campaña y no condenar a los catalanes a la hoguera eterna del infierno, como les pide la crema de la Corte, no es fácil de aguantar. Un millón de gracias.

Fe de errores: Este artículo se publica en la revista El Mirall con un título equivocado, aunque el texto es correcto. «Gran escull per a l’Estat propi» es el del mes pasado. 

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