Archivos

Homenaje a la agente Manoli en la fiesta de los Mossos

13/04/2016

Mossos santa coloma 222_optLos homenajes hay que hacerlos en vida y Manoli Rico ha recibido hoy el suyo, después de 14 días de salvar la vida de manera milagrosa. La bala disparada por David B., un georgiano con antecedentes, en plena avenida de la Generalitat, quedó atrapada en el chaleco salvavidas.

“Hoy podríamos estar hablando de una muerte que hubiera marcado para siempre a esta comisaría”, recalcó el jefe de los Mossos de Santa Coloma, Marcel Pazos, en la celebración del Dia de les Esquadres. Las personas que llenaban la biblioteca de Singuerlín-Salvador Cabré aplaudieron con un nudo en la garganta al inspector jefe y a Manoli, ausente por la herida en el cuerpo y la conmoción en el alma.

Manoli Rico no estaba allí, pero sus compañeros le habrán contado el agradecimiento de Pazos y del jefe máximo, Josep Lluís Trapero, un chico sencillo y trabajador de la Guinardera que hoy es el señor comisario jefe de la Policía de la Generalitat de Catalunya. Aplaudían Trapero y Pazos, y la alcaldesa Núria Parlon, y los concejales de primera y segunda fila, y los agentes y sus familiares, y los de la Coral Jordi Antolín, y los representantes de las entidades que llenaban la sala. Todos aplaudieron a Manoli, aunque ésta no lo oyera y prefiriera permanecer en casa, al margen de cualquier protagonismo.

Manoli estaba presente en todas las intervenciones. Ya cuando pusieron el vídeo de este año, cada vez que salía una mossa uno veía a la Manoli, que está viva de milagro como destacó Trapero.

De haber estado, le hubieran tenido que dar la medalla de oro con distintivo rojo o amarillo… o qué sé yo. O el mosso capfoguer, que se lo llevó este año Joan López Martínez (en la foto). Merecido, a juzgar por la salva de aplausos que recibió cuando subió al estrado. No hubo medalla ni diploma para la Manoli, pero sí para la Araceli, más conocida por el ‘escamot 6’, que limpia lo que ensucian los chicos y chicas de la comisaría colomense. Y también para María del Carmen Martínez, la jueza decana, y José María Fernández, que trabaja en Urgencias del Espíritu Santo; y para Alejandro Alonso, un colomense que persiguió a unos ladrones y se los sirvió en bandeja a los Mossos, y para los de la Coral Jordi Antolín, que cantó en el acto, y para tres miembros de la mesa que lucha contra los desahucios: Jaume Romero, Antonio Perea y Pilar Alonso. Era un homenaje a la convivencia y contra el odio en una ciudad de gente digna y sencilla -en palabras de Trapero-. De gente, como Manoli, que no saldrá en los Papeles de Panamá, porque su riqueza no está en ningún banco. Jordi Corachán